El estilo. Los 7 estilos al vestir

El estilo es una expresión de tu individualidad.
Es el modo, la forma como una persona se da a conocer. El estilo se conforma por el conjunto de elementos que está determinado por las características personales del ser que las integra; caracteristicas tales como: personalidad, gustos, preferencias, actividades sociales, actividades empresariales, tipo físico.
Vamos a clasificar los estilos en 7:
a) Estilo Casual: proyecta una imagen de accesibilidad y amistad. Personalidad abierta, energía y sencillez. Su fortaleza consiste en atraer amigos y momentos alegres. Su vestuario es simple.

b) Estilo Tradicional: proyecta una imagen conservadora, de lealtad y fidelidad. Su mensaje es responsabilidad y confianza. Genera respeto y credibilidad; lucir con capacidad para el trabajo, poseer madurez y conocimientos. Tiene pocos cambios en su guardarropa debido a que esta compuesto por piezas clave.
c) Estilo Elegante: proyecta una imagen de refinamiento y alto estatus. Su mensaje es tener éxito y seguridad en sí mismo, por lo tanto genera admiración y prestigio. Tiene como ventaja que las prendas de excelente calidad duran por mas tiempo.
d) Estilo Romántico: proyecta una imagen cálida y bondadosa. Su mensaje es la calma y la paz. Comunica frescura y jovialidad, lo cual favorece la interacción personal.
e) Estilo creativo: espontanea y original. Su mensaje es de innovación libre. Su fortaleza es la individualidad y la creatividad.
f) Estilo seductor: proyecta una imagen atractiva y sensual. Su mensaje provoca y es sugerente. Provoca atracción y confianza en sí misma y motiva al cuidado del cuerpo.

g) Estilo dramático: proyecta una imagen dominante y sofisticada. su mensaje proyecta poseer una personalidad agresiva e intensa. Su fortaleza es llamar la atención.

Te preguntarás cual es tu estilo…cual es el estilo de las personas que conoces.

Evita construir una falsa imagen

Al hablar de imagen personal se tiende a pensar en apariencia física, vestuario…un cambio a corto plazo. Sin embargo un verdadero cambio de imagen requiere de un mayor trabajo de adentro hacia afuera.
Con la elección de nuestro vestuario, peinado, comportamiento creemos transmitir una imagen, pero más allá de eso, nuestro cuerpo nos delata: los gestos de nuestro cuerpo se manifiestan en microsegundos; pasan inadvertidos por nosotros, pero nuestro interlocutor los percibe de manera penetrante.

La gente se forma una imagen nuestra a través de diferentes estímulos.
En este sentido, es necesario tener cierta formación en inteligencia emocional; lo que significa haber desarrollado habilidades como la empatía, la seguridad, el autocontrol, la fiabilidad.

Es imprescindible auto-conocernos; los demás nos perciben del modo como nosotros nos vemos. Si nos vemos de manera positiva, tendrán una imagen positiva sobre nosotros que derivará en nuestro éxito.
EJERCICIO, “PEQUEÑO ANALISIS”: Dado que la apariencia cuenta y mucho…haz un pequeño análisis en cuanto a las habilidades que has desarrollado para tu marketing personal: como es tu actitud hacia lo que tenga que ver con la ropa y el arreglo personal? Te has planteado que la imagen no es solamente el traje sastre o la ropa que te pongas sino que la imagen que presentas revela tu interior, lo que sientes por ti y por los demás?

La Imagen Cuenta

Una buena imagen posiblemente no te abrirá todas las puertas en tu vida; pero con seguridad una imagen desaliñada te cerrará muchas oportunidades.
Quizás uno considera que no es de esas personas que basan su opinión sobre la gente en su apariencia; pero cada dia, millones de personas juzgamos y nos formamos una idea de la gente que vamos conociendo en función de su aspecto; su peinado, lo que lleva puesto.
Si bien es totalmente cierto que lo exterior no es lo más importante, lo cierto es que lo exterior es el reflejo de lo interior, así se forma una persona coherente.

La psicologia social ha realizado estudios sobre el impacto que la imagen de una persona puede provocar en el lapso de 30 segundos. A partir de allí citan una serie de factores que pueden tenerse en cuenta para causar una primera impresión favorable.
Por ejemplo, en el caso de un posible empleador, al mirarte y pensar en ti como un posible miembro de su organización; a partir de “un vistazo” a tu imagen se formará una idea sobre:
Tu nivel de educación, tu habilidad para competir, tu personalidad, tu nivel de sofisticación o uso de los buenos modales, el grado de confianza que inspiras, tu sentido del humor, tus raices culturales y familiares.

Treinta segundos no te dan tiempo para mostrar tus diplomas y antecedentes, menos para explicar que tan talentoso eres; cuantas habilidades, entrenamientos y cualidades personales posees.
En treinta segundos, la gente se formará, te guste o no, coincida con tu escala de valores o no, una impresión de ti basada en lo que ven. De modo que la apariencia si cuenta, y mucho.